
(Casi un soneto)
Esta misma cosa que seguimos siendo
a pesar de la brisa en las pupilas
o del canto resurgiendo por las manos
tiene escandio denso entre los labios.
El error consistió en caminar siempre
llevando un ataúd de firmamentos:
se sabe que fue labrado sin misterio
en la orilla de nuestro propio llanto…
pero olvidamos aquella cofradía
y mostrando nuestros deslucidos dientes
fuimos a hacer vida entre las hullas.
Cada uno cargó su sombra en brazos
Sospechando, que no íbamos partiendo
sino sólo buscando el epitafio.
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