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02 febrero 2012
Miedo y asco en Las Vegas
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01 octubre 2011
El oso
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09 septiembre 2011
Videodrome
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24 junio 2011
ADAPTATION.
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26 diciembre 2010
BARFLY.

"Cualquiera puede ser un no borracho. Se requiere de un talento especial para ser un borracho. Se necesita resistencia. La resistencia es más importante que la verdad."
Henry Chinasky.
Tres son las películas más conocidas sobre el gran borracho poeta de los Estados Unidos Charles Bukowski, y las tres sin lugar a dudas han intentado con algo de derrota prometer un biopic interesante, sin embargo, hablar sobre Buk es casi imposible, el mismo lo intentó toda su vida, toda su prosa y poesía no hacen más que hablar de su existencia, su tema es el mismo, sus alegatos, odios, rencores, pasiones giran en torno a lo que el consideraba dentro de su humanidad como cierto o falso.
Muchos lo consideran el gran poeta de la postmodernidad, el precursor que fue capaz de escribir después de la generación beat, el escritor que rompió los únicos moldes que hacían falta y que Kerouac no había logrado. Lo ponen por encima de Ginsberg o Burroughs, transformándolo en un ícono no de una tribu hippie sino de una raza alienada por sus propias desgarradas ruinas.
Barfly, película escrita por el mismo Charles, habla sobre esa condición ya no maldita y marginal, Bukowski nunca intentó la marginalidad, sólo se afanaba por ser un vividor que pudiera tener tiempo para escribir, su filosofía de vagabundo planteaba la comodidad en el círculo que fuera, su anarquismo está más cerca de Steiner que de Reclus y por alguna razón su estrafalario sentido de la libertad sólo fue la mascarada para aprovecharse de cuanto pudiera, fue el gánster, el padrino de la poesía y la vagabundería.
Ordinaria locura y Factótum intentaron ser un poco más sobrias mostrando a un Buk que es empujado a esa alienación donde las borracheras son sólo una secuela de una vida que lo ahoga y lo tritura, en cambio Barfly es visceral.
Lo que encanta siempre en Charles es esa visceralidad, esa demostración honesta y cruda de su propia vida, sin pudor alguno. La película dirigida por Barbet Schroder impacta maravillosamente. Si el guión es del gran Hunk, la dirección compagina con dicha genialidad logrando una cinta que sumerge en la sórdida atmosfera de un bar. La película pocas veces sale de esa taberna de mala muerte, pocas veces se ha visto que una película pueda casi toda hacerse dentro de un solo escenario, Barfly casi lo logra.
Además no hay que olvidar la interpretación de Mickey Rourke, verdadera actuación de este actor que se ha constituido en uno de los mejores de la empresa. Sus inolvidables personajes en El luchador de Aronofsky o el rudo Marv de Sin City compiten con esta protagonización juvenil, Mickey lleva al extremo su talento ofreciéndonos un retrato ebrio de un Charles que nunca olvidaremos.
La película Barfly concentra un manifiesto individual sobre la condición humana, toda ella es sólo un acto caprichoso de ir contra las reglas, sin dejar de ser escritor.
BARFLY.

"Cualquiera puede ser un no borracho. Se requiere de un talento especial para ser un borracho. Se necesita resistencia. La resistencia es más importante que la verdad."
Henry Chinasky.
Tres son las películas más conocidas sobre el gran borracho poeta de los Estados Unidos Charles Bukowski, y las tres sin lugar a dudas han intentado con algo de derrota prometer un biopic interesante, sin embargo, hablar sobre Buk es casi imposible, el mismo lo intentó toda su vida, toda su prosa y poesía no hacen más que hablar de su existencia, su tema es el mismo, sus alegatos, odios, rencores, pasiones giran en torno a lo que el consideraba dentro de su humanidad como cierto o falso.
Muchos lo consideran el gran poeta de la postmodernidad, el precursor que fue capaz de escribir después de la generación beat, el escritor que rompió los únicos moldes que hacían falta y que Kerouac no había logrado. Lo ponen por encima de Ginsberg o Burroughs, transformándolo en un ícono no de una tribu hippie sino de una raza alienada por sus propias desgarradas ruinas.
Barfly, película escrita por el mismo Charles, habla sobre esa condición ya no maldita y marginal, Bukowski nunca intentó la marginalidad, sólo se afanaba por ser un vividor que pudiera tener tiempo para escribir, su filosofía de vagabundo planteaba la comodidad en el círculo que fuera, su anarquismo está más cerca de Steiner que de Reclus y por alguna razón su estrafalario sentido de la libertad sólo fue la mascarada para aprovecharse de cuanto pudiera, fue el gánster, el padrino de la poesía y la vagabundería.
Ordinaria locura y Factótum intentaron ser un poco más sobrias mostrando a un Buk que es empujado a esa alienación donde las borracheras son sólo una secuela de una vida que lo ahoga y lo tritura, en cambio Barfly es visceral.
Lo que encanta siempre en Charles es esa visceralidad, esa demostración honesta y cruda de su propia vida, sin pudor alguno. La película dirigida por Barbet Schroder impacta maravillosamente. Si el guión es del gran Hunk, la dirección compagina con dicha genialidad logrando una cinta que sumerge en la sórdida atmosfera de un bar. La película pocas veces sale de esa taberna de mala muerte, pocas veces se ha visto que una película pueda casi toda hacerse dentro de un solo escenario, Barfly casi lo logra.
Además no hay que olvidar la interpretación de Mickey Rourke, verdadera actuación de este actor que se ha constituido en uno de los mejores de la empresa. Sus inolvidables personajes en El luchador de Aronofsky o el rudo Marv de Sin City compiten con esta protagonización juvenil, Mickey lleva al extremo su talento ofreciéndonos un retrato ebrio de un Charles que nunca olvidaremos.
La película Barfly concentra un manifiesto individual sobre la condición humana, toda ella es sólo un acto caprichoso de ir contra las reglas, sin dejar de ser escritor.
13 noviembre 2010
Red social

"Situación sentimental: me interesa... eso es lo que mueve la vida universitaria, quieres sexo con alguien o no, es por lo que la gente va a ciertas clases, se sienta donde se sienta y hace lo que hace...y en esencia es una consistencia de facebook, la gente se ahorrará toda esa parafernalia, existe la posibilidad de que realmente puedan...echar un polvo"
Red social
Borges afirmó que toda literatura era autobiografía, con lo que quiso declarar un misterio; por un lado afirmó que en toda escritura no podíamos dejar de poner algo de nosotros mismos, algo inevitablemente nuestro y por el otro lado sospechó que en toda autobiografía existía algo de literatura, de ficción, de creación y modificación de los hechos para hacerlos parecer asombrosos o de inclusión, simplemente, de hechos asombrosos.
Esta misma sentencia puede aplicarse al cine. Las películas biográficas más conocidas hoy en día por su expresión inglesa de Biopic (biografic picture), no sólo han servido para llevar el género literario de la biografía al cine sino que han servido para modificarlo de forma extraordinaria.
Toda película biográfica señala la delgada línea narrativa que prodiga insólitamente cosas únicas de sus personajes; el cine se convierte en un biógrafo que a veces logra atrapar el alma de sus personajes trasmitiéndonos interpretaciones de fantasmas tan fidedignas que en muchas ocasiones terminamos amando al personaje histórico real sólo gracias al personaje ficticio que lo encarnó en un filme; pero las biografías cineastas también llevan en paralelo otro señalamiento de una línea que fortuitamente altera el curso a veces de los personajes, de la historia, y de los hechos narrados, inevitablemente consigue hacer con la ficción que lo que se narra se desborde prodigiosamente sobre la mente estupefacta que el espectador equilibra con sus razones para normalizar la irrealidad y de esta manera reforzar la idea del personajes que no hacen sino volverse más fuertes en el tiempo, gracias a esta aventura del celuloide.
Este es el caso del joven multimillonario que creo Facebook, la red social más enganchadora de nuestro siglo. La película rompe con esquemas básicos y prejuicios que se han construido con base en el prestigio y desprestigio que la misma plataforma social y los comentarios sobre la sombra del personaje en cuestión han creado.
El segmento de la biografía no se centra en contarnos la evolución de un genio, nos presenta al genio y se remite a contarnos el breve pero caótico lapso en que este crea, solidifica, defiende y mantiene su obra y su empresa.
Esta película es un ejemplo más allá de lo que se quiera decir o pensar de aspectos relevantes de la organización cognitiva social y laboral que debe tener todo ser humano en el siglo que aguantamos.
La personificación del personaje de Zuckerberg exhibido por el joven talento de Jesse Eisenberg denota sagacidad, templanza, constancia, confianza, malicia, razonamiento deductivo, dialéctico y moral y además nos permite explorar como una mente brillante no sólo debe pensar en su creación románticamente, ese aspecto parnasiano del arte por el arte, sino que debe evolucionar con la idea de reconocer que toda obra genial conlleva a dos cosas: bienestar y evolución, en este sentido, el arte no como instrumentación betjaminiana sino como producto satisfactorio de nuestro esfuerzo que vale la pena explotar porque se trata de la mina íntima que hacemos universal.
Ya habrá quienes piensen que la película es una adaptación excelente del libro de Ben Mezrich; “Multimillonarios por accidente: La fundación de Facebook, una historia de sexo, dinero, genio y traición” hecha esta por el genial David Fincher, pero que más allá de esto, sólo demuestra es la interpretación fidedigna de un ser real mezquino y ambicioso.
Estas opiniones pueden ir y venir, sin embargo lo único que logran, es consolidar todavía “mucho” más el éxito de este largometraje.
Hay más cosas; la banda sonora, sutil y catalizadora de momentos de suspenso y ese elenco maravilloso de actores que catapultan con su juventud y su capacidad la película “Red Social” como una de las mejores que se han presentado durante el año, trabajado con maravillosa complejidad las intrigas alrededor de un momento genial de un personaje histórico.
Otro aspecto; el último por revelar;:la carencia de esa digitalización obsesiva por los efectos especiales. En esta película asistimos a un realismo crudo suavizado con la más delicada de las técnicas literarias posibles: la sobriedad y esa “compleja sencillez”, como diría Borges, del estilo único que sólo he visto en dos literatos: de Quincey y Capote.





